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El concepto de capacidad de velocidad en el fútbol, normalmente utilizado en forma cíclica y acíclica, tiene como uso común y más extendido el potencial de desplazamiento de un deportista de un punto a otro, como en el primer caso, o asociado al término velocidad (cambio de dirección), como en el segundo.

Según algunos autores, la velocidad acíclica es la encargada de los movimientos en espacios pequeños, acciones aisladas, mientras que la velocidad cíclica se compone de movimientos repetidos y de carreras de velocidad.

 

Entrenamiento de la velocidad en el fútbol

Ejercitar el pensamiento futbolísticoTratar el entrenamiento de fútbol desde una perspectiva diferente a la tradicional es importante para producir otro uso del concepto de velocidad y así verificar este aspecto de manera más efectiva.

El entrenamiento de velocidad en el fútbol, a menudo disociado del trabajo con el balón, merece una intervención y un enfoque más amplio. Totalmente asociado al componente táctico. Las maniobras ofensivas colectivas e individuales se realizan con gran intensidad, así como los movimientos defensivos para evitarlos que se hagan necesarios.

La ejecución de los gestos motores requeridos en cada fundamento técnico ejecutado debe hacerse con la velocidad requerida en cada jugada. Para ello, se requiere de tres aspectos relacionados con la mejora de la habilidad táctica: Percepción, anticipación y toma de decisiones.

 

Otras formas de entrenamiento de velocidad en el fútbol

Otras formas de entrenamiento de velocidad en el fútbolEn otra definición Weineck define que la velocidad del jugador de fútbol es una capacidad verdaderamente múltiple. Que pertenece no sólo a la reacción y la acción rápida, la salida y la carrera rápida, la velocidad en el tratamiento con el balón, el sprint y la parada. Sino también el reconocimiento y el uso rápido y seguro de la situación.

En este contexto, el entrenamiento de velocidad en el fútbol de forma aislada pierde su importancia en cuanto al volumen utilizado para desarrollarlo de forma pura. Y en este sentido comienza a funcionar como un activador de fibra rápida desarrollando esta valencia dentro de las limitaciones individuales de cada jugador. Especialmente teniendo en cuenta el fútbol profesional (quien es rápido siempre es rápido, quien es lento siempre es lento).

 

Objetivo y adaptación

Por lo tanto, el objetivo del entrenamiento de velocidad en el fútbol no se limita a mejorar la velocidad de un deportista, sino también a mejorar la velocidad del equipo. Es decir, la velocidad del juego. Esto implica hacer hincapié en las situaciones de entrenamiento en las que se requiere velocidad para ejecutar los fundamentos rápidamente y con maniobras intensas según la propuesta táctica general del equipo. Para que los futbolistas puedan trabajar dentro de una percepción más efectiva y dinámica del juego.

La adaptación por el entrenamiento se producirá específicamente a la carga impuesta. Es decir, los efectos del entrenamiento de velocidad se producirán sobre los componentes técnicos, tácticos, físicos y también psicológicos (el pensamiento de un equipo que juega con velocidad, por parte de los atletas interfiere en los estados mentales de juego del equipo). Según McArdle, Kacth y V. Kacth “para mayor simplicidad, el ejercicio específico desencadena adaptaciones específicas que crean efectos de entrenamiento específicos”. Por este aspecto se entiende que la mejora de un juego rápido ofensivo y/o defensivo tendrá los efectos deseados en el aspecto táctico colectivo e individual.

Entrenamiento de la velocidad en el fútbol

Ejercitar el pensamiento futbolístico

Velocidad en el fútbolEs importante reforzar que la aplicación del modelo de juego previsto por el comité técnico guiará las adaptaciones físicas necesarias. Por lo tanto, un equipo que juega rápido y como resultado de un entrenamiento táctico con acciones rápidas que se producen dentro de los contenidos trabajados para tal comportamiento del equipo. Necesitamos ejercitar el pensamiento futbolístico con esta síntesis de conceptos físicos, técnicos y tácticos y el claro trabajo mental que cada entrenamiento puede requerir.

Reforzando este concepto, Mourinho argumenta que “no hay que confundir la velocidad de juego con la velocidad del juego. La primera está estrechamente relacionada con la velocidad mental, la capacidad de anticiparse a lo que va a suceder y decidir la respuesta más adecuada. Lo que nos lleva a la formación cualitativa, contextualizada. La segunda es, la mayoría de las veces, asociada con muchos viajes, carreras, juegos apresurados… ¡una obsesión por la velocidad! Y nos lleva a un entrenamiento cuantitativo y abstracto!”

 

Conclusión

Por tanto, esto nos sugirió que el proceso de organización del entrenamiento futbolístico debería revisarse y llevarse a cabo a través de la especificidad del deporte. Y especialmente la preparación táctica general y específica. Probablemente el camino más correcto será, una vez más, el ejercicio de esta síntesis de conceptos de entrenamiento con dirección para esta modalidad.