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A menudo en el fútbol se destacan los rendimientos individuales por sobre los colectivos. Pero esa famosa frase de que los delanteros ganan partidos y las defensas ganan campeonatos podría trasladarse hacia una nueva era en la que podríamos decir que las individualidades ganan partidos. Pero es la inteligencia colectiva (y el trabajo en equipo) la que se queda con los títulos.

El problema consciente y fútbol como inteligencia colectivaAunque muchos crean que el fútbol nace en los pies, el histórico entrenador Arrigo Sacchi destaca en su libro ‘Fútbol Total’ que “el fútbol nace en el cerebro. En el juego en zona debes pensar, en el marcaje hombre a hombre manda la fuerza, pero en el marcaje en zona es el cerebro el que toma las decisiones. Encajar en un mecanismo general es muy interesante, porque por un lado es muy técnico y debes hacer bien lo que estás haciendo, pero a su vez debes entender al conjunto para poder participar del equipo. Solo puedes conseguir todo esto si actúas como parte de un organismo superior, que en este caso es el equipo.”

En resumidas cuentas, debemos entender que el fútbol no es sencillamente una suma de todas las partes, sino más bien es la unión de un pensamiento y un estilo único. Es la interacción de cada una de esas partes.

 

Observar la inteligencia colectiva: Los sistemas

Uno de los aspectos determinantes donde se observa la inteligencia colectiva es en los diferentes sistemas de juego. Sobre este aspecto, al igual que sobre otros tantos, es el entrenador el principal responsable. Responsable de poder transmitir que es lo que quiere que el equipo haga de manera colectiva, ante las diferentes situaciones del juego. Los jugadores deben interactuar con la misma idea y el mismo pensamiento en sus mentes, deben estar seguros de que hay una comunión para realizar A, porque eso los llevará a B. Mourinho declaró una vez que su equipo ideal “es aquél que, en una situación de juego, cada jugador que participa directamente piense y tome una decisión igual que el resto de sus compañeros, un pensamiento único sobre las situaciones del partido.”

Observar la inteligencia colectiva: Los sistemas

 

La inteligencia emocional

Componente emocionalOtro punto clave que va tomando cada vez más relevancia tanto en el mundo empresarial como en el del deporte es la inteligencia emocional. Está comprobado que las personas que logran separar sus emociones de sus acciones, aunque sea por un corto período de tiempo logran soportar de mejor manera las adversidades que le suceden. Este hecho, dentro del campo de juego, toma absoluta relevancia en la vida de los deportistas. Ya que a los ojos de los espectadores resulta absolutamente obvio cuando un jugador no puede separar sus sentimientos ante una situación adversa. Por ejemplo, aquel que reacciona ante una provocación del rival y se va expulsado dejando a su equipo comprometido es un jugador que necesita trabajar en este aspecto. Porque esa falta de inteligencia a nivel individual repercute en el objetivo marcado por la inteligencia colectiva.

 

El problema consciente y fútbol como inteligencia colectiva

Sin embargo, todo este tipo de cuestiones relacionadas con la mente no son fáciles de sobrellevar. Y si bien puede haber una comunión muy importante en relación con la inteligencia colectiva del equipo. La dinámica del juego y las miles de emociones que se viven dentro de un campo generan que incluso con un entendimiento total con el resto de los compañeros el inconsciente juegue una mala pasada. Esto tiene que ver con que un equipo de fútbol no está integrado por robots. Y son seres humanos con un propósito definido, con presiones, y casi siempre con un gran sentido de responsabilidad, quienes los forman. La forma en la que cada jugador percibe las acciones que se desarrollan durante el juego tendrán mayor o menor peso en sus decisiones y en sus próximas acciones.

El fútbol como inteligencia colectivaCuanto mayores sean las posibilidades de trabajar de forma mecánica los movimientos y las acciones, mayor probabilidad habrá de que se logre una buena inteligencia colectiva. El problema en estos casos surge con los equipos que consiguen su objetivo de ‘robotizarse’ de tal forma que parece que cada acción está mecánicamente trabajada. Y en muchas ocasiones terminan tildados de equipos a los que le falta corazón. Como explicó Leandro Zanoni en el título de su libro que habla sobre la inteligencia artificial: Las máquinas no pueden soñar. En este caso, las máquinas no pueden sentir la necesidad de revelarse ante los movimientos. Esos que su entrenador habrá trabajado con tanto énfasis durante tanto tiempo con el objetivo de automatizar. Todo a tal extremo que se habrá olvidado de la importancia de factores como lo son la creatividad, el carácter y el amor propio a la hora de revertir resultados.