Retomamos nuestra actividad de artículos en la web y qué mejor manera que fijar unas bases que nos sirvan para ser un buen entrenador y un líder para nuestros jugadores.

No solo basta con tener una plantilla adecuada (aunque ayuda). Los entrenadores al igual que nuestros jugadores, como humanos que somos, tenemos fortalezas y debilidades. Nadie es perfecto. Si queremos conseguir el éxito del equipo debemos conseguir sacar lo mejor de cada uno de ellos y trabajar día a día para lograr triunfar.

En Acadef te proponemos las que creemos que son las 10 claves que debes interiorizar en tu trabajo diario:

  1. Fijar un objetivo común. Cada equipo es un mundo y todos necesitan tener una meta clara que seguir. Si como entrenador, además de fijar un proyecto para tu equipo, les transmites un objetivo común que todos puedan interiorizar, conseguirás un equipo unido que lucha mano a mano por lograr cumplir las metas. Harán suyos los objetivos y lucharán más por conseguirlos.
  1. Definir una buena estrategia con una metodología y medios claros para que se materialicen los objetivos en el entrenamiento. Es importante tener un proyecto con pasos y pautas definidas que se desarrollen de forma progresiva. Propón siempre nuevos retos a tus jugadores y no dejes que se duerman en los laureles. Para ello, no olvides tener siempre bien fijados cuáles son las metas de cada entrenamiento antes de llevarlo a cabo.
  1. Respeto y compromiso. Debes transmitir a tus jugadores el compromiso con el equipo y sus valores y el respeto hacia el entrenador, los compañeros y el juego. Promueve que exista en todo momento el respeto por el juego limpio y las reglas, dejando siempre clara tu situación y haciéndote valer ante tu equipo.
  1. Comunicación. Escucha a tus jugadores y transmíteles confianza y seguridad. Sé su líder y no su jefe. Si un jugador hace un buen trabajo, elógiale y házselo saber de igual manera que harías si algo no está funcionando. Un buen entrenador cree en las críticas constructivas y sabe transmitírselas de manera adecuada a sus jugadores. El objetivo siempre es mejorar, creando un buen ambiente de equipo en el que trabajar.
  1. Transmitir con el ejemplo. El buen entrenador interioriza los valores que persigue y los transmite en todo momento a sus jugadores siendo su modelo a seguir. Quizá no hagan caso de todos tus consejos pero siempre se fijarán en cómo actúas.
  1. Roles claros. Cada jugador debe tener siempre muy claro cuáles son las expectativas que tienes en él y qué rol desarrolla dentro del equipo para que éste lo asuma con claridad y pueda crecer. Trabaja la individualidad por el beneficio común.
  1. Equipo unido. Cada jugador tiene su rol sí, pero todos son piezas clave del éxito. Como dijo el gran Vicente del Bosque: “un buen jugador gana un partido pero un buen equipo gana cinco”. El equipo está por encima de las individualidades y cada uno de los miembros es importante y único para conseguir los objetivos comunes que hemos fijado.
  1. Amplio conocimiento táctico. El entrenador que logra el éxito no se limita a una sola estrategia. Tiene recursos suficientes y planes B, C, D…. Para ello está en constante formación y mejora y se nutre de todo lo que tiene a su alrededor. No dejes nunca de aprender y prueba cosas nuevas constantemente. En este caso cualquier proposición de tus jugadores es importante. De nuevo, olvides escuchar lo que tienen que decir.
  1. Asumir la responsabilidad. Un buen entrenador acepta sus errores sin culpar al equipo de los problemas que puedan surgir. Los éxitos se celebran en grupo y con humildad, y de las derrotas se aprende. No hay partidos malos sino oportunidades de aprender y como buen entrenador debes asumir que si ha habido algún problema con el equipo es tu responsabilidad solucionarlo.
  1. Balance de temporada. Al final de cada temporada es importante que el entrenador analice los resultados que se han obtenido con el fin de mejorar y proponer nuevos retos para la temporada siguiente.

 Estas son nuestras 10 claves para ser un buen entrenador. ¿Cuáles son las tuyas? 

Infografía 10 claves para ser un buen entrenador